Sentir la lluvia en el rostro, y seguir caminando hacia el horizonte, así con el susto de siempre, con la misma rabia, con el corazón saltado, con la risa pasmada, y el miedo que en definitiva nunca acaba…
Cobardes por naturaleza, guerreros domados, amazonas extintas, muertos en vida que caminan y caminan.
Sombras oscuras en la fría mañana, pájaros que revolotean en las turbias aguas, sed de día, sed de noche, sed de lujuria, sed de ser…
Siguen su camino, entre los autos parqueados esperando prender motores, esperando matar con dagas a su conductor.
Perros con la boca llena de gusanos, la fría mañana se convierte en una fría tarde, y finalmente, en una fría noche, que muere como el granizo derretido.
Las almas blancas, o quizá así lo percibió así mi vista negra, salían a merodear en la copa de los árboles.
Toda la escoria se juntó, compraron unas cuantas cervezas, y se sentaron a conversar, mientras contaban su ineludible maldad…
Así prosiguió la fatídica noche en una conversación sin fin de maldiciones y brindis, así como cuando prefieres no tener sed…
Cobardes por naturaleza, guerreros domados, amazonas extintas, muertos en vida que caminan y caminan.
Sombras oscuras en la fría mañana, pájaros que revolotean en las turbias aguas, sed de día, sed de noche, sed de lujuria, sed de ser…
Siguen su camino, entre los autos parqueados esperando prender motores, esperando matar con dagas a su conductor.
Perros con la boca llena de gusanos, la fría mañana se convierte en una fría tarde, y finalmente, en una fría noche, que muere como el granizo derretido.
Las almas blancas, o quizá así lo percibió así mi vista negra, salían a merodear en la copa de los árboles.
Toda la escoria se juntó, compraron unas cuantas cervezas, y se sentaron a conversar, mientras contaban su ineludible maldad…
Así prosiguió la fatídica noche en una conversación sin fin de maldiciones y brindis, así como cuando prefieres no tener sed…