(El juicio final)
Los diablos salieron de su infierno, la tierra se partía en dos, se erosionaba, y que excitante era verlo…
Salían tipos con caras rasgadas, en definitiva quemadas deformadas las más raras que he visto…
Subían a la superficie con una desesperación interminable, como cuando encuentras un baño en el momento justo…
Todo apestaba a odio…
Todo olía a Satanás…
Había miles de ellos, corrían y corrían buscando perderse de la mirada de su amo y señor…
Tenían miedo, angustia, fe en que no morirán…
Y por desgracia…
De pronto hubo una explosión de humo negro como lleno de ceniza de volcán, lleno de azufre…
Y se hizo el silencio…
A pesar de que había tanta gente, (si se les puede decir así) había una soledad inmensa como la gloria del altísimo…
De pronto ángeles con espadas bajaban del cielo como una bandada de pájaros que se alimentan de peces en el mar…
Era aun más excitante verlos bajar así en pos de la lucha por la “justicia”…
Ellos por el contrario, tenían una cara borrosa…
Bajaban y tomaban posiciones al frente de batalla, no buscaban huir de su Dios, buscaban pelear…
De pronto una luz, casi cegadora impuso la presencia de Dios…
Se hizo el silencio de nuevo…
El diablo gritó…
-Maldita sea los quiero ver aquí a todos en pie de lucha-
Los diablos corrían como con pánico a su frente de ataque.
-Hola señor, para ti mis reverencias-
Dijo el diablo con acento burlón.
-Satán, mí querido Satán, hasta que te vuelvo a ver-
-hoy es el tan esperado día, solo un alma queda por disputar-
-así es-
-ten por seguro que será mía-
-en que te basas, mi querido diablito-
-vamos, acéptalo, es más fácil corromper un alma que cultivarla-
-prefiero la calidad-
-a mi me resbalan tus frases-
-a mi no me importa lo que pienses, esa alma es mía-
-y que tal esto, el señor esta arisco-
Todos los diablos rieron, los ángeles querían la cabeza del demonio.
-pues el señor, no vino a dialogar, te vino a matar-
Los diablos se abalanzaron, y los ángeles formaron un escudo.
Yo nada más veía…
De pronto se desato la pelea, ángel contra diablo peleaban, fue terrible, hermoso, excitante, pero a la vez bastante triste.
Yo no sabia a que bando apoyar, estaba sola sentada en un árbol de espectadora de mi propia lucha…
Y era así…
Dios y Satanás se veían bastante serenos a decir verdad…
Se miraban fijamente, pero no con odio, ni con disputa, era una mirada extraña, como de esas que te pegas como cuando alguien te gusta mucho, o la mirada después de vacilar rico con alguien…
El olor a azufre y huevo podrido fue cambiado por un olor a éter etílico…
El señor y el demonio empezaron una charla, como que si no les importara la batalla que se desataba frente a sus ojos…
¡¡Que crueles dije yo!!
No escuchaba bien lo que decían, a decir verdad estaba un poco lejos del campo.
El estrés del momento me hizo encender un cigarrillo, de pronto sentí miradas en mí…
El sencillo silencio se me hacia imposible, me miraban como que si hubieran hallado algo perdido que era tan importante para todos y cada uno de ellos
Fue extraño, mientras se consumía el tabaco en mi boca, dios y el diablo se levantaron de su tan “sensible” charla, yo necesitaba un ron la verdad, sentía que me hacia pis encima…
Un cruce de sentimientos se pasaron por mí mente y espíritu en menos de un segundo…
Era como cuando te estrellas en un auto…
Dios y Satanás se acercaban lentamente yo quería unas pastillas de “chiquitolina” o que se yo… no se, intentar escapar como Adán y Eva del paraíso, después de haber cometido el pecado original.
De pronto no me podía mover, hasta que llegaron a mí…
-Nuestra ultima alma-
-¿Qué? No señores, como dicen eso, nada mas soy una mirona-
-no querida, eres el alma por la que se desató todo esto-
-así es el alma prometida-
-¿no pero para nada, no soy la ultima en este planeta será posible?,¡nada mas pasaba por aquí y lo vi todo y me quede a seguir viendo, nada mas!-
Sin darme cuenta mi tabaco se consumió por completo, y boté la colilla
-¿no les molesta que fume verdad?-
-todo lo contrario regálame un cigarro-
-si a mi también-
La lucha seguía parada, como que podrían solucionar algo con el dialogo.
El tabaco en aquel momento fue como el punto de paz que se necesitaba.
-bueno retomando el punto mi querida “última alma”, estamos aquí luchando por ti, como que esperábamos tu presencia-
-así es, mira en el transcurso de los siglos han existido gente buena y gente mala también-
-al inicio de todo, nuestro padre me encargó las almas malas-
-y a mi las buenas-
-¡Qué buena onda! Y se supone que ya tienen un montón de almas, ¿entonces que pasa conmigo?-
-mira, tú eres el único ser humano que no cumple ni con los requisitos de Dios ni con mis requisitos-
Dijo el diablo.
-es decir, no has cometido suficientes cosas malas para irte con el-
-ni suficientes cosas buenas para irte con el-
-¿o sea no he hecho nada productivo por mi vida pero tampoco nada malo, que mal… es como no haber existido-
-mira mi padre no se ha equivocado jamás… pero ni el mismo sabe que hacer, entonces decidió dejar que lo resolvamos por nosotros mismos-
-¿y lo mejor que se les ocurrió fue esta batalla absurda?-
-mocosa majadera, hablas con las dos máximas fuerzas de todos los mundos-
-calma hermano-
Dijo Dios mientras palmeaba su espalda.
-miren lo que hagan con su batalla y su lucha y sus vidas, realmente me da igual, me están diciendo que soy un error de números, que tal si me dejan así…-
-no podemos hacer eso, mira, en unos cuantos minutos mas, mi padre llegara, el es la fuerza neutra de todo, no es ni como yo, el bien ni como Satán el mal, y tu talvez seas alguna hija de él, “un poco especial”-
-realmente no se que carajos te ve de especial-
-yo tampoco a decir verdad, es decir soy una chama de lo más normal-
La charla continuo sin que yo decidiera para que lado ir, no sabia si apostarle a Dios o a Satán realmente había una confusión dentro mío tal, de pronto los dos llegaron a cansarse Dios estaba perdiendo la paciencia, y el diablo estaba teniéndola… básicamente la gravedad del asunto era extrema, la verdad los estribos comenzaron a perderse…
De pronto la tierra hizo implosión, una nirvana empezó a brotar, rarísimo no había nada, ni gente, ni diablos, ni Ángeles, solo Satán Dios y yo…
El golpe fatal nos hizo ver quienes realmente éramos dios era Satanás, Satanás por ende Dios y yo, su padre…
Los diablos salieron de su infierno, la tierra se partía en dos, se erosionaba, y que excitante era verlo…
Salían tipos con caras rasgadas, en definitiva quemadas deformadas las más raras que he visto…
Subían a la superficie con una desesperación interminable, como cuando encuentras un baño en el momento justo…
Todo apestaba a odio…
Todo olía a Satanás…
Había miles de ellos, corrían y corrían buscando perderse de la mirada de su amo y señor…
Tenían miedo, angustia, fe en que no morirán…
Y por desgracia…
De pronto hubo una explosión de humo negro como lleno de ceniza de volcán, lleno de azufre…
Y se hizo el silencio…
A pesar de que había tanta gente, (si se les puede decir así) había una soledad inmensa como la gloria del altísimo…
De pronto ángeles con espadas bajaban del cielo como una bandada de pájaros que se alimentan de peces en el mar…
Era aun más excitante verlos bajar así en pos de la lucha por la “justicia”…
Ellos por el contrario, tenían una cara borrosa…
Bajaban y tomaban posiciones al frente de batalla, no buscaban huir de su Dios, buscaban pelear…
De pronto una luz, casi cegadora impuso la presencia de Dios…
Se hizo el silencio de nuevo…
El diablo gritó…
-Maldita sea los quiero ver aquí a todos en pie de lucha-
Los diablos corrían como con pánico a su frente de ataque.
-Hola señor, para ti mis reverencias-
Dijo el diablo con acento burlón.
-Satán, mí querido Satán, hasta que te vuelvo a ver-
-hoy es el tan esperado día, solo un alma queda por disputar-
-así es-
-ten por seguro que será mía-
-en que te basas, mi querido diablito-
-vamos, acéptalo, es más fácil corromper un alma que cultivarla-
-prefiero la calidad-
-a mi me resbalan tus frases-
-a mi no me importa lo que pienses, esa alma es mía-
-y que tal esto, el señor esta arisco-
Todos los diablos rieron, los ángeles querían la cabeza del demonio.
-pues el señor, no vino a dialogar, te vino a matar-
Los diablos se abalanzaron, y los ángeles formaron un escudo.
Yo nada más veía…
De pronto se desato la pelea, ángel contra diablo peleaban, fue terrible, hermoso, excitante, pero a la vez bastante triste.
Yo no sabia a que bando apoyar, estaba sola sentada en un árbol de espectadora de mi propia lucha…
Y era así…
Dios y Satanás se veían bastante serenos a decir verdad…
Se miraban fijamente, pero no con odio, ni con disputa, era una mirada extraña, como de esas que te pegas como cuando alguien te gusta mucho, o la mirada después de vacilar rico con alguien…
El olor a azufre y huevo podrido fue cambiado por un olor a éter etílico…
El señor y el demonio empezaron una charla, como que si no les importara la batalla que se desataba frente a sus ojos…
¡¡Que crueles dije yo!!
No escuchaba bien lo que decían, a decir verdad estaba un poco lejos del campo.
El estrés del momento me hizo encender un cigarrillo, de pronto sentí miradas en mí…
El sencillo silencio se me hacia imposible, me miraban como que si hubieran hallado algo perdido que era tan importante para todos y cada uno de ellos
Fue extraño, mientras se consumía el tabaco en mi boca, dios y el diablo se levantaron de su tan “sensible” charla, yo necesitaba un ron la verdad, sentía que me hacia pis encima…
Un cruce de sentimientos se pasaron por mí mente y espíritu en menos de un segundo…
Era como cuando te estrellas en un auto…
Dios y Satanás se acercaban lentamente yo quería unas pastillas de “chiquitolina” o que se yo… no se, intentar escapar como Adán y Eva del paraíso, después de haber cometido el pecado original.
De pronto no me podía mover, hasta que llegaron a mí…
-Nuestra ultima alma-
-¿Qué? No señores, como dicen eso, nada mas soy una mirona-
-no querida, eres el alma por la que se desató todo esto-
-así es el alma prometida-
-¿no pero para nada, no soy la ultima en este planeta será posible?,¡nada mas pasaba por aquí y lo vi todo y me quede a seguir viendo, nada mas!-
Sin darme cuenta mi tabaco se consumió por completo, y boté la colilla
-¿no les molesta que fume verdad?-
-todo lo contrario regálame un cigarro-
-si a mi también-
La lucha seguía parada, como que podrían solucionar algo con el dialogo.
El tabaco en aquel momento fue como el punto de paz que se necesitaba.
-bueno retomando el punto mi querida “última alma”, estamos aquí luchando por ti, como que esperábamos tu presencia-
-así es, mira en el transcurso de los siglos han existido gente buena y gente mala también-
-al inicio de todo, nuestro padre me encargó las almas malas-
-y a mi las buenas-
-¡Qué buena onda! Y se supone que ya tienen un montón de almas, ¿entonces que pasa conmigo?-
-mira, tú eres el único ser humano que no cumple ni con los requisitos de Dios ni con mis requisitos-
Dijo el diablo.
-es decir, no has cometido suficientes cosas malas para irte con el-
-ni suficientes cosas buenas para irte con el-
-¿o sea no he hecho nada productivo por mi vida pero tampoco nada malo, que mal… es como no haber existido-
-mira mi padre no se ha equivocado jamás… pero ni el mismo sabe que hacer, entonces decidió dejar que lo resolvamos por nosotros mismos-
-¿y lo mejor que se les ocurrió fue esta batalla absurda?-
-mocosa majadera, hablas con las dos máximas fuerzas de todos los mundos-
-calma hermano-
Dijo Dios mientras palmeaba su espalda.
-miren lo que hagan con su batalla y su lucha y sus vidas, realmente me da igual, me están diciendo que soy un error de números, que tal si me dejan así…-
-no podemos hacer eso, mira, en unos cuantos minutos mas, mi padre llegara, el es la fuerza neutra de todo, no es ni como yo, el bien ni como Satán el mal, y tu talvez seas alguna hija de él, “un poco especial”-
-realmente no se que carajos te ve de especial-
-yo tampoco a decir verdad, es decir soy una chama de lo más normal-
La charla continuo sin que yo decidiera para que lado ir, no sabia si apostarle a Dios o a Satán realmente había una confusión dentro mío tal, de pronto los dos llegaron a cansarse Dios estaba perdiendo la paciencia, y el diablo estaba teniéndola… básicamente la gravedad del asunto era extrema, la verdad los estribos comenzaron a perderse…
De pronto la tierra hizo implosión, una nirvana empezó a brotar, rarísimo no había nada, ni gente, ni diablos, ni Ángeles, solo Satán Dios y yo…
El golpe fatal nos hizo ver quienes realmente éramos dios era Satanás, Satanás por ende Dios y yo, su padre…
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